desguaceretosantander

Sin duda las despedidas de solteras o solteros son solo una vez en la vida, quien diga lo contrario miente. Es verdad que luego el matrimonio puede durar más o menos y después conocer a otra persona y volver a casarte, pero sin duda no es lo mismo, la primera vez siempre es la que cuenta y es la que cogemos con muchas más ganas y ahínco. Como se suele decir el primer amor es con quien queremos pasar el resto de nuestra vida, normal que queramos preparar un buen bodorrio y disfrutarlo de principio a fin, ¡como para no preparar una fiesta de despedida de esa soltería que se queda atrás! Para ello necesitamos de nuestros mejores amigos, esos de toda la vida que nos han ayudado tantas veces, esas amigas que queremos que sean nuestras damas de honor, con las que tantas veces hemos llorado y reído a la vez y que queremos que nos acompañen en el que será uno de los mejores días de nuestra vida.

Es precisamente lo que le ha pasado a mi amiga Rocío, dice que por fin ha conocido al amor de su vida, tanto es así que no dudó en dejarlo todo y marcharse con él a vivir a Santander. La nueva moda de ahora es vivir con tu novio y a los dos o tres años casarse y es justo lo que hicieron ellos. Claro la despedida de soltera y boda eran allí por lo que nos tocaba desplazarnos unos días, todos pedimos en el trabajo vacaciones, y nos fuimos para allá. Pudimos disfrutar de la playa del Sardinero, visitamos los monumentos a los Raqueros y no mucho más ya que estábamos bastante entretenidos con los últimos preparativos como para estar haciendo turismo, aunque mi marido sí que aprovechó la oportunidad de comprar algunos recambios en santander que necesitaba para el coche. Como el tiempo pasa volando los días pasaron rápidos pero los disfrutamos un montón, se trata de una ciudad muy bonita en la que se tiene la oportunidad de hacer muchas cosas interesantes, desde luego se ha quedado entre mis preferidas y aunque tengo la excusa de volver para ver a mi amiga, siempre me gustará poder recomendarla a quienes estén interesados en pasar las mejores vacaciones de su vida, rodeados de una buena temperatura y de unos productos exquisitos.